Fármacos antiepilépticos que reducen el nivel de testosterona

2Medicación epiléptica y sexualidad: ¿qué fármacos pueden reducir el nivel de testosterona?

Cuándo tener relaciones sexuales para contrarrestar la medicación anticonvulsiva

 

A raíz del post publicado la pasada semana sobre Epilepsia y sexualidad masculina, hemos recibido múltiples llamadas tanto de hombres como mujeres preguntando por su caso en particular o el de su pareja. Dado que muchas de las consultas han sido sobre determinados fármacos, consideramos interesante compartir con todos vosotros algunos detalles más concretos sobre cómo determinados fármacos pueden afectar el nivel de testosterona y la consiguiente disfunción sexual masculina.

Cuando se toma cualquier tipo de medicamento el cuerpo puede funcionar de manera un poco diferente. Por ejemplo, se puede comer menos, dormir más o sentirse somnoliento. De la misma manera los medicamentos para las convulsiones pueden afectar la vida sexual. Se ha demostrado que varios medicamentos para las convulsiones comunes como fenitoína, carbamazepina y fenobarbital pueden reducir el nivel de testosterona libre que es la principal hormona masculina vinculada al deseo sexual.

Cuando se toma puntualmente una dosis de un fármaco antiepiléptico se alcanza su mayor concentración en la circulación sanguínea sobre las 2 horas y en consecuencia sería beneficioso combinar el acto sexual masculino antes de la toma de la dosis correspondiente y nunca inmediatamente después.

Los fármacos indicados para tratar la disfunción eréctil como sildenafilo, tadalafilo y vardenafilo no están contraindicados formalmente en epilepsia.

Algunos fármacos antiepilépticos pueden disminuir la cantidad y calidad de los espermatozoides. En estos casos el fármaco citrato de clomifeno puede ser útil.

En resumen, la mayoría de los problemas sexuales de los pacientes masculinos con epilepsia pueden solucionarse con una consulta al epileptólogo, psicólogo, sexólogo y endocrinólogo.

Dado que son múltiples los fármacos que actualmente recetamos para controlar las crisis epilépticas teniendo en cuenta que hay que estudiar cada caso en particular y de forma muy personalizada, sería difícil en un solo escrito poder contemplar los efectos de cada uno de ellos y como contrastarlos. Hoy hemos optado por comentar los más comunes y de mayor uso.

No duden en consultarnos si tienen algún caso en particular. Si la persona ya está diagnosticada y sigue un tratamiento farmacológico que le permite tener las crisis controladas, el reajuste de medicación combinada para mejorar las disfunciones sexuales es algo que podemos hacer de forma telemática via skype u online a través del mail: info@epilepsiarussi.com

 

 

 

 

Epilepsia y sexualidad masculina

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Cómo evitar que la epilepsia interfiera en tus relaciones sexuales

Comenta el tema durante la visita con tu especialista: no sufras en silencio

En general las personas con epilepsia no tienen problemas sexuales por su epilepsia. Sin embargo, para algunos pacientes masculinos la epilepsia puede tener un efecto negativo en su vida sexual. Se sabe que los hombres con epilepsia tienen un mayor riesgo de disfunción eréctil. Una encuesta mostró que el 57% de los hombres con epilepsia habían experimentado recientemente insuficiencia eréctil en comparación con el 18% de otros hombres.

Los problemas más comúnmente reportados para los hombres son una disminución de la libido con menor interés por sexo y dificultad para conseguir y mantener una erección.

La libido es la tendencia natural a tener relaciones sexuales que se activa puntualmente con el deseo sexual y la excitación sexual. El deseo sexual es la sensación impulsiva de querer tener relaciones sexuales y la excitación sexual significa los cambios físicos en el cuerpo que ayudan a tener relaciones sexuales como obtener una erección. Hay muchas circunstancias posibles por las que el deseo sexual o la excitación se reducen como el estrés, el cansancio, el alcohol, la depresión, la ansiedad, siendo en epilepsia la más frecuente la medicación.

 

Las zonas del cerebro que controlan la función sexual pueden ser alteradas por la epilepsia. Por ejemplo, para algunos hombres con epilepsia del lóbulo temporal puede ser más difícil conseguir y mantener una erección.

Niveles de hormonas y líbido

Ciertas hormonas son necesarias para aumentar el deseo sexual y la excitación. En algunos casos la epilepsia puede afectar estos niveles hormonales pues algunos fármacos antiepilépticos pueden reducir los niveles hormonales o afectar la forma en que las hormonas se metabolizan en el organismo.

 

Los efectos secundarios de algunos fármacos antiepilépticos incluyen menor interés en el sexo, o problemas para excitarse.

Otros efectos secundarios por sobredosis incluyen cansancio y somnolencia. Ambos pueden afectar la libido.

 

En general es más probable que queramos y tengamos relaciones sexuales cuando nos sentimos bien y relajados. La falta de autoestima, la baja confianza, el sentirse deprimido o ansioso puede afectar para tener relaciones sexuales. Si vivir con epilepsia hace sentirse vulnerable, asustado, enojado, indefenso o bajo en estima, esto puede afectar la vida sexual. El miedo a menudo es un factor subyacente en los problemas sexuales. Se puede creer en ser rechazado si la otra persona sabe que se tiene epilepsia, por lo que es posible que ni siquiera se intente establecer relaciones que puedan volverse íntimas. Si se está ocultando la epilepsia a su cónyuge o pareja, ese secreto creará distancia entre ambos. Considerar los problemas con el sexo como un déficit personal por tener epilepsia puede producir un mayor complejo personal y empeorar la calidad de vida. Estos aspectos deberían ser tratados por un psicólogo.

 

También puede haber problemas con el sexo no relacionados con tener epilepsia que deberán ser consultados por un sexólogo.

Crisis durante las relaciones sexuales

Se puede temer tener una crisis con convulsión durante las relaciones sexuales, especialmente si las convulsiones se desencadenan por la actividad física, la excitación o la respiración rápida. Sin embargo, en la mayoría de los casos tener una convulsión durante las relaciones sexuales no es más probable que tener una en cualquier otro momento por lo que no hay evidencia científica de que el acto sexual provoque convulsiones. Hablar con la pareja sobre qué hacer si se tiene una convulsión durante las relaciones sexuales puede ayudar a controlar este miedo. La disponibilidad de tener midazolam oral o en spray puede ayudar a la pareja para estar preparados y disminuir el miedo o el bloqueo para tener relaciones.

 

Los médicos a menudo son reacios a mencionar temas tan íntimos como la sexualidad en el curso de una visita, y muchos pacientes no se sienten cómodos hablando de sexo. Según un estudio, sólo el 13% de los pacientes con epilepsia han tenido una conversación sobre el sexo con su médico. No es bueno sufrir en silencio y vivir acomplejado.

 

El epileptólogo puede ayudar a ver si los problemas sexuales son de causa psicológico o por medicamentos.

El 7º arte y la Epilepsia (II): desestigmación de las crisis

El septimo arte 2

Películas que muestran los rasgos de la Epilepsia más allá del estigma que injustamente la ha caracterizado

De “la enfermedad de Hércules” a “la enfermedad sagrada” (morbus sacer), la epilepsia acumula a través de la historia múltiples nombres y en cada época ha sido tratada de una forma diferente.

En la actualidad, no podía ser diferente. La gran pantalla la aborda de muy distintas maneras. En unas películas, la epilepsia es un problema más entre los muchos que tiene el personaje principal. En otras, se utiliza para realzar el dramatismo de una enfermedad aún muy desconocida por la sociedad. Afortunadamente, no son pocas las películas que abordan el tema de las personas que sufren crisis epilépticas y contribuyen a la divulgación, a la visualización y a la comprensión de esta afección por parte de la sociedad.

Entre los films en los que la Epilepsia es el eje principal entorno al cual gira toda la trama encontramos Juramento Hipocrático (1997), dirigida por Jim Abrahams y protagonizada por Meryl Streep, que interpreta a una madre que lleva a cabo una lucha épica para conseguir un tratamiento médico para su hijo que presenta episodios epilépticos. En la actualidad, afortunadamente, la mayoría de personas que padecen la enfermedad la tienen perfectamente controlada con medicación y pueden llevar una vida como la de cualquier otra persona.

En Novecento (1976), dirigida por Bernardo Bertolucc, y que cuenta entre su reparto con Gerard Depardieu, Robert De Niro, Donald Sutherland o Burt Lancaster, entre otros, las convulsiones epilépticas las sufre un personaje secundario en la trama de la película. Este filme fue uno de los que precisamente puso una especie de “letra escarlata” a esta enfermedad que, décadas más tarde, encontró su mejor aliado en películas como la anteriormente mencionada con Streep a la cabeza o Mejor Imposible, (1997) con Jack Nicholson como personaje principal que sufre este trastorno neuronal. Una obra que ayudó a visualizar valiosos datos sobre esta enfermedad, a la vez que mostraba, como lo han hecho figuras cruciales de la Historia de la Humanidad, que padecerla no está reñido con la intelectualidad o el amor.

Además del género biográfico, como es el caso de películas como Juana de Arco o Alejandro Magno, hay otro registro que cumple con el mismo rigor y fidelidad a los datos, el documental cinematografiado, cuyo ejemplo más claro es Control (2007, Anton Corbijn), biopic sobre la banda de música Joy Division, donde el personaje de Ian Curtis, el intérprete, sufre un ataque de epilepsia en el escenario y es retirado en volandas mientras la banda sigue tocando y el público sigue bailando como si no hubiera pasado nada. Música electrónica, ambientes oscuros, y la epilepsia presentada como lo que es, una enfermedad que conlleva convulsiones pero no impide jamás una vida de éxito. La muerte de Curtis fue debida a otras causas, no a sus ataques debido a su dolencia neuronal.

Últimamente son varias las piezas del séptimo arte que muestran con mayor claridad la enfermedad. Es lo que ocurre con el filme Un amor de verano (2009), protagonizada por Bradley Rust Gray y So Yong Kim, en el que se narra el interesante comportamiento de una joven estudiante con epilepsia que ha aprendido a controlar y gestionar sus sentimientos y así evitar y/o controlar sus crisis epilépticas. Una película que, especialmente por este motivo, está considerada como el principal referente del nuevo cine independiente neoyorquino.

Aunque algunas veces el cine ha caído en una falta de respeto hacia quienes la padecen, o en un tratamiento demasiado banal de la enfermedad, en otras, el séptimo arte ha servido para que el gran público pueda comprender mejor que la epilepsia no merece ningún tabú social ni cultural ya que, con ayuda médica, es perfectamente controlable y compatible con una vida equiparable a la de cualquier persona.

El 7º arte y la epilepsia (I)

El septimo arte (1)Obras de arte cinematográfico para reflejar las vidas de grandes personajes que han pasado a la historia sobrellevando su enfermedad

La lista de personajes históricos que han sido diagnosticados con epilepsia, o sobre los que existe la teoría de haber tenido convulsiones epilèpticas, es sumamente larga e incluye grandes nombres de la Historia. Desde célebres conquistadores y estrategas del campo de batalla, como Julio César, Alejandro Magno o Napoleón, pasando por grandes científicos como Isaac Newton, Albert Einstein o Alfred Nobel, hasta artistas de cualquier disciplina artística como Van Gogh, Lord Byron u Dostoievski. Precisamente el séptimo arte ha recogido el testimonio de sus vidas.

Algunas películas reflejan los episodios de los ataques epilépticos para darle un enfoque más dramático a la escena, pero en otras ni se muestra ni se menciona que el personaje padecía crisis porque se ha considerado más importante centrarse en todo lo que hizo y que lo encumbró a la categoría de personaje histórico, demostrando que esta enfermedad es muchas veces un estigma sin sentido.

Estas son algunas películas sobre estas grandes figuras cuyas convulsiones jamás fueron un verdadero impedimento a sus logros.

Julio César (1953, dirigida por Joseph L. Mankiewicz o 1970, Stuart Burge)

En este caso es difícil decidirse por una o por otra. ¿Julio César de 1953 con Marlon Brando o el filme de 1970 con Charlton Heston? Para aportar un poco de luz, podemos añadir que la versión de 1953 es, según la crítica, una fiel adaptación de la obra de Shakespeare, mientras que la de 1970 se centra en la conspiración para asesinar a Julio César.

Juana de Arco (1999, Luc Besson)

Existen hasta cinco películas que recogen la vida de Juana de Arco. La más celebre fue rodada en 1999, donde Juana de arco es interpretada por Milla Jovovich, acompañada de John Malkovich, Faye Dunaway y Dustin Hoffman entre los más destacados actores y actrices del reparto. La película recorre la vida de Juana de Arco desde que nace en 1412, en Domrémy (Francia) hasta la guerra de los Cien Años contra Inglaterra que, tras casi un siglo, ha llevado a Francia al desastre. La película muestra las visiones de Juana de Arco como consecuencia de su devoción por la religión que le lleva a creer que ella ha sido elegida por Dios para liberar a Francia.

Alejandro Magno (2004, Oliver Stone)

Con Colin Farrell a la cabeza, la película recorre todos los capítulos de la vida y muerte de Alejandro Magno (356-323 a. C.) que, con tan sólo 20 años, comandó ejércitos y tras conquistar Grecia y el Imperio Persa, llegó a la India creando el mayor imperio que jamás había visto la civilización hasta esa época.

Van Gogh (1956, Vincente Minnelli o 2018, Julian Schnabel)

Como pasatiempo del verano, recomendamos la visión de cualquiera de ellas por ser grandes joyas de la filmoteca.

Epilepsia y calor: consejos para disfrutar del verano

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Las altas temperaturas requieren un cuidado especial

A pesar de que no existen evidencias científicas de que la llegada del calor comporte un mayor número de crisis en las personas que sufren epilepsia, la canícula, la humedad que a menudo impedir conciliar el sueño y la deshidratación son factores que pueden inducir a sufrir convulsiones, una circunstancia que puede evitarse siguiendo algunas sencillas pautas.

Tomar un baño fresco, aunque evitando los excesivos contrastes entre frío y calor; aumentar el consumo de líquidos sin esperar a que la sed lo pida y mantenerse así bien hidratado, dejando al lado las bebidas azucaradas y el alcohol; ingerir comidas ligeras, como ensaladas, frutas o sopas frías, que ayudan a reponer las sales perdidas debido al sudor; y bajar las persianas para que el sol no deslumbre, son algunas de las recomendaciones para soslayar tanto como sea posible las crisis de epilepsia.

Con la llegada de las ansiadas vacaciones es muy frecuente que se alteren los horarios de descanso. Es muy importante asegurarse de mantener una buena higiene del sueño, durmiendo a diario entre siete y nueve horas. Trasnochar o exponerse a luces brillantes, especialmente si son intermitentes, como las que puede haber en establecimientos nocturnos, podría conllevar crisis epilépticas por fotosensibilidad, así que lo mejor es evitar estas casuísticas.

Sin lugar a duda, el deporte es sumamente beneficioso para cualquier persona, sufra o no un trastorno, dado que proporciona enormes beneficios tanto a nivel físico como mental, y a las personas con epilepsia suele ayudarles a controlar las crisis. Sin embargo, hay que evitar todo deporte de riesgo, como el submarinismo o el manejo de una moto acuática. También es muy recomendable la natación muy cerca de la orilla del mar o remar de forma muy pausada en un lago cerrado. Si esta última actividad se realiza junto a alguien de confianza, sobre la misma embarcación o en paralelo y comprobando previamente que no haya olas ni corrientes de agua, se torna no sólo más segura sino, también, más placentera. Por el contrario, el surf, la vela o el paddle, por mucho que pueden realizarse acompañado, son especialidades deportivas que será mejor evitar.

Si una persona que ha sufrido con anterioridad alguna crisis epiléptica  decide bañarse sola en la piscina o el mar, lo mejor es que informe al socorrista de su condición para que le preste especial atención en caso de que pueda necesitar su ayuda. Asimismo, lo más seguro es no alejarse de aquellas zonas en las que se pueda permanecer de pie y evitar completamente que el agua pueda cubrir todo el cuerpo. La Organización Mundial de la Salud (OMS) reitera que, como en cualquiera de los deportes acuáticos recomendados, lo mejor es ir siempre acompañado de alguien que, caso de producirse convulsiones, pueda sujetar la cabeza de la persona que las sufre fuera del agua, de modo que el pánico no aparezca y pueda derivar en una situación de riesgo.

En el caso de veranear en la montaña, es conveniente evitar el alpinismo o el senderismo que conlleven subidas y bajadas frecuentes. En el caso de la bicicleta, siempre sobre terrenos planos y con casco, agua para mantenerse frecuentemente hidratado y ropa transpirable.

No se trata de tener miedo en absoluto, sino de disfrutar del verano, pero siempre procediendo con cautela y sin ponerse en situaciones que puedan derivar en inseguridad o intranquilidad.

 

Epilepsia Mioclónica Juvenil

Mioclónica

Epilepsia Mioclónica Juvenil:

la importancia del sueño reparador

¿Cuándo y cómo se manifiesta?

La Epilepsia Mioclónica Juvenil (EMJ) comienza en la adolescencia con un predominio desde los 12 a los 18 años. Sus crisis típicas son mioclonías o sacudidas musculares que aparecen al despertar y aumentan cuando el sueño nocturno no ha sido reparador.

¿Cómo se diagnostica?

En el caso de la Epilepsia Mioclónica, el electroencefalograma (EEG) muestra actividad epileptiforme bilateral muy manifiesta en sueño y en crisis mioclónicas matutinas (ver gráfico adjunto)

La Resonancia Magnética Craneal no indica lesiones estructurales y se supone una causa de mutación genética por lo que se aconseja realizar un examen genético de secuenciación de exoma completo o incluso de genoma completo. Se han encontrado ya en ciertos casos mutaciones de los genes GABRA1, EFHC1, GABRD, CACNB4, y CLCN2.

Tratamiento farmacológico:

Su tratamiento preferencial es valproato sódico y lamotrigina, teniendo en cuenta que valproato sódico debe evitarse en mujeres, así como también levetiracetam y topiramato. El grado de farmacorresitencia no es alto.

Algunos fármacos antiepilépticos como carbamazepina, sus derivados oxcarbazepina y eslicarbazepina, así como fenitoína pueden empeorar su condición, pudiendo añadirse crisis de ausencias e incluso crisis tónico-clónicas (convulsiones) por falta de horas de sueño por lo que en circunstancias ocasionales se puede añadir tratamiento con melatonina.

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EEG de paciente de 14 años realizado en enero 2020

Destacar que lo importante es poder obtener cuanto antes un diagnóstico personalizado y ponerse en manos de especialistas expertos en epilepsia.

Epilepsia Rolándica Benigna

Rolándica

La Epilepsia Rolándica Benigna o Epilepsia Benigna de la Infancia con Puntas Centrotemporales es un síndrome epiléptico de preferencia en niños más que en niñas. Normalmente se inicia entre los 3-13 años de edad con predominio sobre los 8-9 años, suele desaparecer en la pubertad sobre los 14 a 18 años, con una evolución benigna con remisión.

Las convulsiones o crisis características de las personas con Epilepsia Rolándica  tienen su origen alrededor de la parte baja (centrotemporal) de la fisura de Rolando que separa el lóbulo frontal del lóbulo parietal.  Se caracterizan fundamentalmente por síntomas sensitivos y motores faciales, síntomas faríngeos, salivación y bloqueo del lenguaje incluso con propagación hacia crisis hemiconvulsivas de medio cuerpo con parálisis transitoria. Su duración es entre 1 y 3 minutos. Normalmente aparecen durmiendo por la noche al inicio del sueño, al despertarse, o durante la fase de sueño progresivamente más profundo.

El desarrollo de estos niños puede ser normal con buena escolaridad si hay pocas crisis, aunque en fase de mayor actividad de su enfermedad pueden tener trastornos de lenguaje, memoria o conducta.

Los electroencefalograma (EEG) que se realizan a los pacientes, muestran abundante actividad epileptiforme de puntas en electrodos centrales y temporales (Fig. 1). La Resonancia Magnética Craneal es normal y se sospecha una causa genética habiéndose identificado una mutación del gen ELP4 por lo que se aconseja hacer test genético de secuenciación de exoma completo o en su defecto de genoma completo.

El tratamiento depende de la frecuencia de las crisis y cuando son ocasionales no se hace necesario, aunque si son frecuentes (10%-20%) se recomienda tratamiento con carbamazepina, valproato sódico, levetiracetam, gabapentina y fenitoína en dosis única nocturna. Generalmente no hay farmacorresistencia, aunque en caso contrario debería replantearse el diagnóstico con otras epilepsia sintomáticas focales de la misma localización, por ejemplo, una displasia cortical focal.

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Fig. 1 Paciente tratado por equipo Dr. Russi

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