Grandes mitos y realidades de la epilepsia

causa epilepsia

Según afirmó la Organización mundial de la Salud (OMS) en el año 2017, el 2% de la población mundial tiene epilepsia. Ello equivaldría a estar hablando de unos seis millones de personas afectadas, no son pocos, y a pesar de ello sigue habiendo un profundo desconocimiento que trae consigo un conjunto de mitos, miedos y tabúes infundados que hoy, una vez más, nos hemos propuesto desmentir.

Hemos investigado un poco para conocer de forma fehaciente cuales son los mitos más comunes en relación a esta enfermedad para así abordarlos con mayor concreción.

Tras ello hemos decidido que el primero que debemos tratar es el mito que afirma que es una enfermedad rara y poco común. Como ya hemos dicho esta frase no se ajusta en absoluto a la realidad, la padecen muchísimas personas, es común, y puede afectar a todo tipo de personas, sin tener en cuenta sexo, edad, factores socio-económicos, etnias etc.

Otro punto a destacar es que hay quien piensa que no existe tratamiento, cuando lo cierto es que el 70% de las personas pueden controlar sus crisis con una medicación ajustada y revisada por un especialista basada en antiepilépticos, y el 30% restante, que corresponde a los pacientes farmacorresistentes, tienen la posibilidad de ser candidatos a cirugía de la epilepsia.

Los enfermos de epilepsia no pueden tener una vida normal. Esta afirmación ha creado un gran estigma sobre quienes sufren epilepsia, y consideramos que desmentirlo es esencial. La gran mayoría de estos pacientes pueden hacer una vida normal, las crisis son puntuales, y si se sigue un correcto tratamiento no tiene por qué afectar a sus vidas, pudiendo practicar deporte, conducir y demás.

¿Que la epilepsia aparece únicamente en niños? Otra mentira. La epilepsia no entiende de edad. Es cierto que existe una tendencia a que aparezca antes del primer año de vida o tras los 60 años, especialmente en este segundo caso. Sin embargo eso no excluye la posibilidad de que a cualquier edad puedan aparecer los primeros episodios, ya que los factores desencadenantes pueden ser muchos.

Las crisis epilépticas son únicamente convulsivas, cierto no podemos decir que no lo sean, pero no son las únicas. La epilepsia se produce por una actividad eléctrica irregular en el cerebro, éste órgano controla todo el cuerpo, por lo tanto dependiendo de qué zona afecten las reacciones pueden ser unas u otras. Entre ellas podemos encontrar las famosas convulsiones, pero también la desconexión del entorno (un episodio en el que parece que el paciente queda desconectado de la realidad), alteraciones visuales o auditivas pasajeras, sensaciones gástricas, pérdida de la conciencia temporalmente, cambio brusco hacia un discurso incoherente, etc.

En relación con este último mito encontramos otro que afirma que todas las personas con crisis epilépticas tienen un aura, y como hemos dicho hay muchos tipos de efectos, algunos las sienten, lo que puede ser positivo en el sentido de poderse anticipar y ser capaces de tomar medidas al respecto, pero no es algo que suceda a todo el mundo.

Hay otros mitos que afirman que las mujeres con epilepsia no pueden tener hijos o que es una enfermedad hereditaria. Las mujeres con epilepsia sí pueden ser madres, no se les permite dejar el tratamiento, ya que ello podría conllevar más problemas que soluciones tanto de cara a la madre como al bebé, pero además cabe destacar que la mayoría de casos de epilepsia no tienen causa conocida, y son muy pocos los que se relacionan con causas genéticas.

También podemos destacar que muchas personas sufren alguna crisis epiléptica a lo largo de sus vidas, pero haber sufrido una crisis puntual no implica que tengan epilepsia, ya que no podemos hablar de enfermedad hasta el segundo episodio, normalmente en un plazo de tiempo corto desde el primero.

En lo referente a los niños, no solo hay que olvidar el concepto de que deben tener una educación especializada, sino que en la mayoría de los casos pueden y deben ser escolarizados con normalidad, poniendo a los responsables en conocimiento de sus circunstancias y de cómo reaccionar ante ellas.

Por último hemos decidido unificar dos mitos que van de la mano y que son especialmente peligrosos para el paciente ya a un nivel físico, hay que luchar contra la epilepsia e introducir algo en la boca del paciente para evitar que se trague la lengua. En absoluto, como decía, realizando alguna acción de este tipo podemos herirle. Hay que dejar que la crisis suceda con normalidad, manteniendo la calma en todo momento y eso sí, asegurarnos de colocarle en una posición segura (preferiblemente tumbado de costado) para evitar que se hiera de alguna forma.

Con esto hemos hecho un barrido por los mayores mitos sobre la epilepsia, esperamos que con este artículo hayamos logrado verter un poco de luz sobre este tema al que envuelve tanto falso conocimiento, y que a su vez ello ayude a erradicar prejuicios y faltas de conocimiento sobre esta enfermedad.

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